Tomando un Taxi en Perú
No es una novedad, para aquel que ha visitado o vive en el Perú, que el sistema de transporte público sea deficiente. Esto es consecuencia de una sociedad en la que a pesar del gran avance y el desarrollo alcanzados en los últimos 20 años, aún tiene la informalidad como parte importante en la vida diaria y me refiero al desorden y el alboroto que sufren no sólo los usuarios del transporte público, sino también aquellos que circulan por las calles, obligados a lidiar con ese caos diario.
También encontramos algunas otras costumbres enervantes y pintorescas, por decir lo menos. Como por ejemplo, los gritos desaforados de aquellos individuos que laboran como cobradores del boleto en los autobuses o micro-buses, aquellas personas que van describiendo en la vía pública y a pleno pulmón, la ruta que su vehículo tiene asignada.
Los taxis, tampoco son bien organizados, aunque comparados con el transporte masivo, son como un viaje en primera clase, pero que naturalmente, también tienen sus peculiaridades. La negociación de la tarifa a pagar entre el pasajero y el conductor, usualmente, antes de abordar el vehículo, es casi un deber ante la contradictoria inexistencia de taxímetros.
Tal conversación sería algo parecido a lo siguiente: ”¿Señor/Maestro/Amigo/Flaco o Chino (el nombre apelativo a utilizar dependerá de edad y género de las partes implicadas en la negociación): Cuánto hasta… ? ”, Respuesta: ”15 soles”. Rápida replica: ”¡No pues! Es mucho… 10 está bien.”. Y finalmente: ”Ya pues, que sean 12.” – ”Bueno, vamos.”… Un corto ejemplo de negociación rápida y eficaz.

Cuando una persona va con prisa, normalmente intenta la negociación durante el recorrido o al finalizar el traslado, pero las posibilidades de éxito se reducen. También hay ocasiones en que el conductor o el pasajero no quieren ceder, pero vendrá el siguiente taxi y se encontrará un nuevo pasajero; en un mercado con tanta oferta, que las opciones sobran. Algunos toman el servicio sin tratar la tarifa, pero de esta manera se exponen a la posibilidad de someterse al sobreprecio que el taxista le quiera imponer.
Afortunadamente para éste año 2010, el panorama es alentador, debido a que ya hay planes, aparentemente concretos, para implementar en Lima y Arequipa, la capital y la segunda ciudad más importantes respectivamente, un sistema de transporte público realmente formal y adecuado a la época en que vivimos, con orden y con un complejo cuidado del medio ambiente como principios básicos.
¿Has tenido alguna experiencia con el transporte público en Perú?.. Comparte con nosotros y cuéntanos como te fué!
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