Perú: Un camino en el tiempo
Retrocedamos casi 600 años en el tiempo, donde la vida no era tan agitada como hoy, donde compartir con la naturaleza no significaba destruirla, sino por el contrario, aprovechar sus bondades, sus formaciones y sus riquezas de forma natural y artesanal, con una ingeniería de primer nivel para ese tiempo. Pues bien, hombres como los antiguos peruanos, formaron nuestras culturas ancestrales que combinaron con el tiempo la ingeniería y las bondades de sus montañas para lograr obras maestras que aún perduran en el tiempo y en el espacio.
Es incalculable el valor y casi incontable las obras maestras de nuestros antiguos peruanos, sin embargo, hoy escogeremos entre muchos a una en especial: “El Camino Inka a Machu Picchu”.
Kapac Ñan o Caminos Inkas hay muchos, de los cuales varios ya, han sido destruidos por el tiempo y solo quedan algunos pocos, que aún podemos disfrutar con agradables caminatas. Uno de ellos es el conocido camino: INKA TRAIL.
Personas de todas partes del mundo vienen al Perú atraídos por conocer el legado histórico de los Inkas, los hijos del Sol. Pero no son muchos los que se animan a caminar por sus caminos, quizás por la falta de información. Por eso hoy, quiero compartir con ustedes la información adecuada para que conozcan un poco más y se animen a querer formar parte de esta gran aventura.

Temprano en la mañana, una locomotora nos lleva con dirección a la ciudad perdida de los Inkas, Machu Picchu. El comienzo por ésta increíble aventura en el tiempo, es en la ruta, donde se hace un interesante recorrido por valles fértiles y coloridos, haciendo del paisaje un deleite a los ojos de nuestros visitantes. Son casi 4 horas en tren hasta llegar al kilómetro 104 y desde allí, se da inicio a la caminata, cruzando un puente colgante que nos lleva a la otra orilla del río sagrado de los Inkas: el río Urubamaba, con un punto de control que cuida celosamente el ingreso, la seguridad de los pasajeros y la manutención del camino.
A 2.400 m.s.n.m, empieza un camino en zig zag que va subiendo la montaña, un camino con gradas y tierra. A medida que uno avanza, se pueden ir observando diferentes clases de orquídeas que crecen de manera natural. El clima si bien es cierto puede ser impredecible, a veces con lluvia o a veces con calor; pero ninguno de estos factores minimizan su belleza.

A medida que avanzamos, ingresamos a la ceja de selva y la vegetación va cambiando y se va tornando más verde y exuberante, de igual manera, nos vamos encontrando con una fauna completamente diferente y si tenemos mucha suerte, hasta quizás encontremos un oso de anteojos, gran variedad de aves e insectos y hermosas mariposas, haciendo del camino un recorrido interesante, que nos permite disfrutar de la naturaleza y de su tranquilidad.
Son 11 kilómetros de ascenso en el cual encontraremos restos de una civilización inteligente y muy audaz, Wiñaywayña es una pequeña ciudadela en la montaña y su construcción fué basada en la armonía con la naturaleza, como todas las construcciones de los Inkas. El respeto y el cuidado a sus dioses era prioridad primordial para esta cultura, por ello, sus construcciones siempre fueron con graderías y vaya que gradas, son tantas y tan elevadas, que uno necesita unos minutos para tomar fuerzas y respirar profundo para seguir avanzando, pero todo esto no significa mucho porque definitivamente vamos a estar disfrutando de la belleza de la zona.

Es hora del almuerzo, luego de casi 4 horas llegamos a un pequeño albergue donde podemos tomar varios minutos para descansar, mientras recobramos energías y nos alimentamos con unos deliciosos bocadillos, planeamos el siguiente trecho, un recorrido más fácil por el camino, ya que es casi en su totalidad recto y estamos a pocos metros de alcanzar los 2.700 m.s.n.m. Además ésta vez, estaremos bajo el cobijo de la sombra de los árboles que crecen en las laderas del camino. Avanzando cada vez más, estaremos más cerca de la meta y nuestra recompensa por haber recorrido todo el camino de los antiguos peruanos, se acerca.

Muy felices nos sentimos cuando llegamos al punto más alto de este camino a 2.700 m.s.n.m. He aquí el “Inti Punku o Puerta del sol”, lugar dónde recibiremos nuestra recompensa: La primera vista de la ciudadela más famosa en los últimos Tiempos “Machu Picchu”, una hermosa fortaleza de piedra rodeada de montañas y una frondosa vegetación, todo un santuario Inka. Desde arriba la vista se hace enriquecedora y satisfactoria, haciendo que el cansancio de la caminata se recupere inmediatamente, dándonos las fuerzas para descender y así llegar al corazón de Machu Picchu y lograr nuestra meta.
Que experiencia tan increíble, definitivamente, recomiendo este recorrido, que tiene todas las características para aprender de las ancestrales culturas locales con una combinación de muchas actividades en el entorno natural.
viventura les lleva por este maravilloso mundo Inka, visite nuestra página y reserve su viaje al Perú, no se pierda de vivir toda una esta experiencia con nuestros viajes especialmente diseñados para nos sumerjamos en el enigmático mundo de los Incas, sus costumbres y sus legados.
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